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Castromanía

El sentimiento más fuerte que siente una persona que no es libre, es el odio a quien le quitó la libertad.

CastromaniaA mis entrañables “compaidiotas”, que me hicieron el inmenso honor de elegirme en días recientes como miembro erecto del Parlamento, cuando yo me elegí por sí solo hace más de 40 años; no aspiraré ni aceptaré -repito-pito-golgorito- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado porque no acepto consejos y menos en este estado, además no me refiero al estado Cubano, ni a los Estado’´Unido, me refiero a mi estado de coma-andante, pues llevo más de medio siglo en el poder y con lo que me gusta el poder pudiera estar siglo y medio más, pero no hay cuerpo que dure 100 años ni pueblo que me resista.

Y cuando digo no aspiraré, lo digo porque aunque renuncie no cogeré la aspiradora en casa. Traicionaría por tanto mi conciencia que se me ha perdido, pero prometo encontrarla aunque sea en eBay. No quiero ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y yo móviles no tengo porque hasta el fijo se me está quedando sin cobertura. Ya no me queda entrega a no ser que ahora me entreguen a mí, total que no estoy en condiciones físicas de ofrecer ni un órgano pa’´trasplante pues hasta los órganos de mi partido, cuando salen al extranjero, piden asilo

Así lo explico,” sin dramatismo narcisismo, pues ya hay quienes me dicen la minifalda porque cada día estoy más cerca del hueco. Prepararse siempre para la peor de las variantes estoy un poco más allá que pa’cá, pero me mantengo con el yogur bolivariano. El adversario a derrotar es sumamente fuerte, pero a Bush lo hemos mantenido a raya durante medio siglo como a Maradona, por eso Bush está coloca’o en la Casa Blanca, …¡blanca! (suspiro “nifático”).

No me despido de ustedes, sólo dejo el Messenger ausente por un rato pues se me está colgando el ordenador. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas, hablo de las ideas mías no de las ideas de ustedes. Seguiré escribiendo bajo el título “»Riflexiones del compañero Fidel para la Mega Latina».

Siento… siento… Una bolita que me sube y que me baja….” Estas palabras serán un arma más del arsenal con la cual se podrá contar, eso si estas armas no son secretas no vaya a ser que Bush quiera venir “a-busch-arlas” como en Irak, ya hablaré con Sadan. Yo tenía los recibos de compras de esas armas.

Tal vez mi voz se escuche desde el más allá, por que Compay Segundo me está esperando pa´’cantar «El manicero». O si no vendré con Jesús tocando el clarinete en la hora final. Seré cuidadoso, no haré escándalos para no despertar los vecinos chicharreros que ya con el Carnaval tienen bastante.

Hasta la victoria de siempre o el Puerto de la Cruz si llego. Voy en busca de la guagua, socialismo o suerte ven-seremos.

Juanito Panchin